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Clientelismo y la elección interna del PAN
Parametría, 9/Feb/2012
Agencia: Parametría     Medio: Parametría
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A partir de los resultados del domingo de la elección interna del PAN, hay un debate sobre qué tan precisas fueron las mediciones preelectorales en esta contienda. El caso se presta para precisar algunos temas metodológicos sobre qué se puede medir con encuestas y los  límites del método.

Primero, se observa una confusión entre los analistas que comparan mediciones entre público abierto, con mediciones entre electores de preferencia panista; luego vendrían las diferencias entre electorales de identidad partidista y finalmente los militantes. Cada una de estas categorías representa universos muy distintos. El primero es del tamaño del padrón electoral (84 millones) o del listado nominal (77 millones), es decir de poco menos de 80 millones de electores con posibilidad de votar. Si consideramos la participación de alrededor de 60% resulta que tenemos cerca de 45 millones de electores. Este es un primer universo donde todas las mediciones coincidieron en el ganador sería Josefina Vázquez Mota por un margen amplio.

El segundo universo sería el de los electores que tienen una preferencia por Acción Nacional. Si consideramos que este partido tiene alrededor del 28 por ciento de las preferencias, entonces tendríamos el 28 por ciento de los 45 millones de electores de los probables votantes: 12 millones y medio de electores. Este segundo universo manifestaba su preferencia de la misma manera que el primero, con amplia distancia a favor de Josefina y en proporciones similares al resultado final (54% de preferencia).

El tercer universo es el de los electores de identificación partidista, los cuales representan alrededor del 21%. Estos serían cerca de 9 millones y medio si consideramos los 45 millones de electores con 60% de participación. En este universo nuevamente Josefina Vázquez Mota resulta la ganadora de la contienda.

Finalmente el último universo es el de los electores del padrón de PAN de aproximadamente un millón 800 mil. De éstos, terminó votando un número histórico cercano al medio millón de electores. Para este segmento de electores había muy pocas mediciones. Las que se conocieron más y para mérito de Ricardo de la Peña, fueron las de GEA ISA. Nuevamente la clara ganadora de la contienda era Josefina.

Hasta aquí todo bien. Las mediciones dieron una ganadora clara. Sin embargo, los porcentajes para el segundo y el tercer lugar en ninguno de los universos medidos se parece al resultado final. El crecimiento de Cordero no lo alcanzó a medir ninguna preelectoral. De hecho las encuestas de salida tampoco.

El equipo de Ernesto Cordero se encargó de cuestionar las mediciones. Es interesante que si bien el ex secretario de Hacienda no alcanzó a compensar la diferencia final de 15 puntos porcentuales (54 por ciento a favor de Vázquez Mota contra 39 por ciento a favor de Cordero), quedó muy lejos de Santiago Creel, quien sólo consiguió 6 por ciento de las preferencias.

¿Cómo explicar estas diferencias? Primero, las encuestas tienen límites serios para medir las internas de cualquier partido. En la medida que el electorado es limitado mayor es la posibilidad de prácticas clientelistas. Esta situación es muy probable que se dé en una elección interna. Lo segundo es que en este tipo de elección se polarizan mucho los electorados y es muy probable que éstos oculten información. En las internas el costo de ganar o perder la elección puede ser muy alto. Por ello es más difícil que los electores partidistas revelen sus preferencias, a diferencia de la medición de una elección constitucional.

En realidad las mediciones preelectorales resultaron, por lo menos para la ganadora, más precisas de lo que normalmente resulta de una encuesta para elección interna. El hecho de que en esta ocasión haya resultado bien el ejercicio no significa que el método sea infalible para estos procesos.  Al contrario, se trata de instrumentos es muy vulnerables para comicios internos. Es responsabilidad de los investigadores de opinión pública advertirlo.

Texto publicado en 24 Horas, 09 de febrero 2012.




 
 


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